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4: Salir viva de ella.


Hoy tenemos las entrevistas ante la televisión y parece que lo tenemos todo controlado. Annie da por finalizada la práctica y se muestra satisfecha. Esa tarde me dirijo a ver a Tigris, estoy impaciente por ver que me tiene preparado, si más no siempre que he ido a verla a sido por temas de moda.
Es verdad, no escogí estudiar moda, sino medicina, pero lo hice para complacer a mis padres que miran con orgullo a todos los médicos, para ellos utilizaban una mirada que era especial, nunca me habían mirado así a mi. Era una mirada que brillaba de ilusión, orgullo, aspiración, esperanza, adoración, admiración. Y la forma de como hablaban con ellos, como si el doctor fuera un ídolo, por no decir un Dios. No me alisté en medicina porque me gustara, sino para que mis padres algún día me miraran de esa manera.

Sin embargo mi sueño siempre ha sido la moda, siempre he tenido muñecas y retocado sus trajes, para mi, mi ídolo era Tigris, Lo único que veía de los juegos eran las pasarelas, sobretodo cuando era Tigris una de los estilistas. Recuerdo cual fue su último traje, eran unos conjuntos que radiavan sencilleza y humildad, pero sobretodo la inocencia de los tributos, amos tenían entre 12-14, fue un tema que levanto dentro del capitolio una tristeza al ver que estaban matando a dos niños pequeños. Esta claro que Tigris quería dar pena para conseguir patrocinadores y no para anular los juegos, pero el presidente Snow no lo vio así y la echó.
Pero por lo que creo recordar Tigris logró lo que quería, que le llovieran paracaídas, no recuerdo si alguno de los dos ganó los juegos.

A penas entrar en la sala, Tigris me pasa el vestido, esta incluso más emocionada que yo.
Me lo pruebo, está claro que es mucho más sencillo que el otro. Tengo la clavícula descubierta pero hay unas mangas parecidas a brazaletes en forma de onda, al igual que la falda. La parte superior es lo más sencillo que se puede imaginar. Cuando camino se pueden admirar ondas, no tan realistas como las del traje del desfile, pero ondas al fin y al cabo.
De nuestros aliados somos los del 4 primeros, y yo primero, claro.
Están entrevistando al chico del 3, aunque quiera no consigo prestar atención y noto como los nervios me corroen desde la punta del dedo pequeño del pie, hasta la punta más larga de mi pelo lila.
Noto todos los nervios concentrados y apretados en mi barriga. Mi cabeza no para de dar vueltas al millón de malas pasadas que puedan ocurrir una vez delante las cámaras, tropezarme con el tacón, caerme de morros, que se me levante el vestido.
La infinidad de malas cosas que pueden ocurrir cuando mi tacón plateado impacte en la plataforma del escenario, delante de... no sé, muchas cámaras.
-Beaty, eres la siguiente, prepárate.
“Tranquilizate, sonríe, respira, sonríe.”

Justo cuando estoy lista para salir en doy cuenta de que me he dejado el colgante.
Y no, no pienso salir ante las cámaras sin mi colgante.
Sin mi símbolo.
Sin mi padre.
Me intento mentalizar de que no es para tanto.
Pero me pongo nerviosa como nunca antes me había puesto, noto como el pánico se apodera de mi. Como me consume el cerebro, desactivando mis posibles reacciones maduras y firmes.
Aun así me armo de valor, la verdad no sé exactamente de donde lo saco, el caso es que lo saco.

Inspiro antes de salir.
Y justo en el último segundo alguien me agarra la muñeca.
Me giro y me encuentro a Manzur quien me da mi colgante. A saber como ha llegado a sus manos. Da igual, porque no tengo tiempo, así que empiezo a salir al escenario mientras me lo enrosco el meñique.
Al llegar miro al público y luego a Caesar.
Se le ve destrozado no, lo siguiente. A saber por lo que habrá pasado durante el levantamiento.
Si me paro a pensar me doy cuenta de que esto es lo que pasa en las guerras, nunca ganaras y pero siempre perderás mucho, ambos bandos sufren.
Volviendo a Caesar, ni en un millón de años podría definir lo muy cambiado y mal que se le ve.
Para empezar hace mucho que no se tiñe. Se ve con facilidad las múltiples canas. Por no mencionar sus entradas, le falta más pelo de lo que yo recordaba. El peinado intenta disimularlo pero no han logrado mucho, la verdad.
Su rostro ahora es muy triste, tal vez sean imaginaciones mías pero creo que tiene alguna arruga. Sus cejas son también canosas. Sos ojos están apagados, quiero decir, antes le mirabas a los ojos y veías el brillo en su mirada, y ahora lo que más destaca es el negro intenso en sus pupilas.
Y todo esto sin mencionar su espalda curvada, sus hombros caídos, sus brazos muertos y su sonrisa triste.
Si a esto le sumo el hecho de que el traje que lleva está usado...
Subo y noto como me aplauden y vitorean, incluso oigo algún que otro piropo, pero no me sonrojo, supongo que si no lo dice Austin no es lo mismo.
Al fin nos sentamos.
-Bienvenida a los juegos, Beaty. - Me dice Caesar.
-Muchísimas gracias, Caesar. - noto que no es suficiente para una tributo tan “emocionada” como debo ser. - es un honor para mí. - Añado.
-Bueno, no te podrás quejar... Tu entrada ha sido realmente fascinante.
-Totalmente de acuerdo, Tigris ha hecho un trabajo realmente espectacular.
-Hablemos de tu puntuación. Un ocho, no está nada mal viniendo de una jovencita del capitolio.
-La verdad es que me he esforzado en los entrenamientos, ya que esta oportunidad, estar en los juegos, es algo que en el fondo de mi corazón siempre ha sido como un sueño imposible. Y mira, al final aquí estoy.
-¿Un sueño? - Preguta él y pone cara de extrañado.
-A ver, verás, mi padre antes de morir era encargado y ayudaba a organizar-los. Yo veía el orgullo que sentía él hacia los vencedores. Ojalá me hubiera mirado a mi así alguna vez. Mi madre preparaba 22 galletas deliciosas que enviaba al vencedor; con suerte nos dejaba probar una a mi y a mi hermano. Y en cuanto a Ayden, él siempre tenia como ídolos a los vencedores, como modelos a seguir. - en realidad todo eso no es mentira. - A veces deseaba ser una de esos vencedores y que mi familia me tratara así – eso sí que es mentira. -Todos ellos murieron durante la revolución, así que espero que estén donde estén, vean la vencedora que siempre he sido.
-¿Por eso te presentaste voluntaria?- me pregunta.
-Sí, a penas pude me presenté. - sonrío.
-Wow. Te sabrás todos los juegos de memoria.
-Claro, supongo que juego con ventaja en eso.
-Beaty, ¿te puedo hacer una pregunta, tal vez, un poco privada?
-Por supuesto.
-¿Ese colgante que llevas en el meñique es el mismo que llevaba tu corona en el desfile?
-Exacto.
-¿Tiene algún significado? ¿Es tu símbolo en la arena?
-Efectivamente, es mi símbolo, significa mucho para mi. Me lo regaló mi madre en los primeros juegos que ví, me dijo que ella siempre apostaba con el y le daba suerte, y cuando lo llevo noto que ella esa apostando por mi, y que cuando vuelva a casa me dará galletas. - entonces sin razón alguna derramo una lágrima. - Perdón...
-No pasa nada.
Se oye la emoción en los presentes.
-Antes de despedirnos, dime, cuales son tus aspiraciones dentro de la arena.
-Salir viva de ella. - no lo digo en plan divertido, de hecho lo he dicho seriamente, pero por alguna razón todos se ponen a reír y yo me uno a ellos.

Me despido y voy a beber algo de agua, y me encuentro junto a mis futuros aliados.
-Beaty, ven. - me llama Leria que está junto a los demás.
Me uno a ellos.
-Bueno,Beaty, - me dice Ladislao - hemos pensado que en la arena, apenas suene la campana consigue algo con que proteger y escapa hacia el oeste con Renata. Los demás nos cubriremos para conseguir el máximo de armas y comestibles en la cournocopia. Dile a Walfredo que él y yo estaremos abajo cubriendo a Leria, quien subirá más ya que es más escurridiza y esbelta. En cuanto a las armas, decirnos tres por orden de preferencia para buscarlas mañana, probablemente consigamos dos por persona y si podemos más... se intentará.
-De acuerdo... ems... pues dame una espada, un tirador de dardos y... no sé...
-Un mazo! - salta Leria - parecía darsete bien.
-Bueno sí, - intento sonar forzada – supongo.
Sigo queriendo guardar el secreto del mazo y no sé exactamente por qué.
-Cuando salga Walfredo se lo explicas, por favor. - me pide Renata quien había permanecido callada hasta entonces.
-Claro.
Cuando menciona a Walfredo me intereso por su entrevista, debo conocerle un poco después de todos estos días juntos, pero no quiero conocerle tanto ya que en la arena solo vencerá uno de los dos.
Por otro lado me siento mal por haber sido tan lejana a él todo este tiempo. Se cosas suyas, a medias, se que por las noches entrenaba, pero de hecho nunca se lo he llegado a preguntar, aunque tampoco creo que ahora sea el momento indicado para hacerlo.
Y ahora, inocentemente, espero a conocer en una entrevista a quien no he conocido en todos estos días.
-Walfredo, tienes una de las mejores notas en la prueba, dime, te sientes orgulloso? - le pregunta Caesar.
-Si te soy sincero, no, esperaba más.
-Pero es una buena nota.
-Ya, ya lo sé. No digo lo contrario, esta claro que es una buena nota, pero sé que mi potencial da para más, que podría haber sacado una nota mejor. Creo que no me esforcé al máximo.
-Veo que eres un chico auto-exigente.
-Tal vez, pero si aquí no doy lo mejor de mi mismo, en la arena lo tendré complicado.
-Oye, Walfredo, pareces un chico enterado de las noticias entre los tributos, los “cotilleos” por decirlo de algún modo.
-¿Me estás llamando cotilla?- dice divertido.
-No, para nada, pero tal vez seas de los que mejor conozcas a los otros tributos.
-Se podría decir que sí.
“Se podría decir que sí.”
Eso suena en mi cabeza, que estúpida que he sido, en la arena tendré que luchar contra ellos y apenas los conozco como para saber su punto débil. A diferencia de Walfredo que al parecer sí nos conoce.
Me pregunto que pasará si me acabo enfrentando a él, seguramente perderé.
-Y dime, algún romance similar a los trágicos amantes, o algún “sex symbol”, entre los tributos de este año?
-Romance no lo sé, en cuanto al “sex-symbol”, ¿Me has visto?. - Mira el público y guiña un ojo a quien sabe quien. Pero entre el público se oye un suspiro.
-Uy. Estás hecho un rompe corazones.
-Que va. - dice Walfredo sin dejar de sonreír.
-Cierto, a mi me han dicho por ahí que a quien han roto el corazón es a ti.
-¿Quien?. -Pregunta él sorprendido.
-Sabes tú mejor que nadie quien te ha roto el corazón.
-No, no me refería a quien me ha roto el corazón, si no a quien te lo ha dicho.
-Mis fuentes son completamente secretas.
-Bueno, Caesar, a mi, de momento no me han roto el corazón.
-Veo que a más de auto-exigente y de “sex-symbol” eres cabezota como nadie.
-No soy cabezota, te estoy contando la verdad.
-Bueno, bueno...- Dice Caesar sin acabar de creérselo,- me encantaría resolver este misterio pero nos tenemos que despedir.

No me creo que Caesar se despida con tanta tranquilidad después de haber desvelado una noticia así, estoy segura de que la “rompe corazones” de la que habla se encuentra entre nosotros, y aún no la a entrevistado.
Tengo razón, cuando sale Leria todo se desvela.
-Ya tenemos aquí a la heartbreaker. - desvelando todo el misterio.
-Jajaja, creo que tengo que desmentir esos rumores- dice Leria con el mismo carácter alegre de Walfredo. Es fácil de ver que prácticamente se han criado juntos.
-Oh. ¿Al final no es cierto? - pregunta Caesar con cara de disgustado
-Sintiéndolo con todo el corazón... no.- se oye un “oh" entre el público. - En realidad es mi mejor amigo, es como un hermano pequeño para mi.
-Es una lástima entonces el hecho de que solo pueda salvarse uno... - dice Caesar.
-En fin, son cosas del destino. Eso no será un impedimento para mi, estoy dispuesta a ganarlos, con o sin patrocinadores. - comenta ella.
-La verdad tus patrocinadores no parecen muchos en comparación a otros tributos. - dice él como si esturdiera dando el pésame.
-Cierto, pero no sería la primera vez que gana un tributo sin paracaídas.
-Es arriesgado. - parece advertir Caesar.
-Pero no imposible. - contraataca Leria.
-¿Crees que ganarás?
-Sé que lo haré.
-Eso espero. Mucha suerte mañana Leria.
-Gracias. - concluye y se despiden.
Al resto de entrevistas, en realidad las ignoro, aunque sé que no debería hacerlo.
Me dispongo a buscar a Walfredo para explicarle la táctica y así al meno hacer algo productivo.
No lo encuentro.
Me recorro todo el plató sin respuesta.
En apenas unos minutos volveremos a salir y no aparece en ningún lugar.
Al fin lo hallo en un ventanal mirando las estrellas.
-Hola. - le digo intentando no interrumpir demasiado su meditación.
-Es increíble. Mañana nos enviaran al infierno a 24 y nos matarán a 23.
-No, ellos no, nosotros, entre nosotros nos mataremos... - digo sin saber exactamente por qué razón.
-Verdad, “técnicamente” tienes razón pero ya me has entendido. - dice.
Yo me limito a callar.
-¿No te parece increíble? De ser como los anteriores años estaría mirando emocionado los juegos...
-Ya.- le corto- Supongo que las cosas cambian. - digo para no sonar tan borde.
-¿Tanto? - ahora se gira y me mira.
-No lo sé. - Por alguna razón no quiero hablar del tema, creo que me ha costado asumirlo como para que venga ahora él y su filosofía a destrozarlo como si nada. - A lo que iba, mañana en la arena tú y Ladislao cubriréis a Leria y yo huiré con Renata hacia el oeste. Te están buscando para que les digas tus tres armas en orden de preferencia.
-Gracias, ahora iré.
-De nada, pero me temo que tendrás que ir después porque tenemos que regresar ante las cámaras.
-De acuerdo.
Regresados, se despiden, y yo subo rápidamente a mi dormitorio, sé que todos, o casi todos se han quedado abajo, pero sé que hoy me costará dormir y cuanto antes lo haga mejor.

Estaba equivocada, me dormí rápidamente y estoy muy descansada, de hecho no he tenido pesadillas. Eso me alegra ya que estoy despejada y eso será un punto a mi favor.
Así que aquí estoy con el tubo cerrándose.
En el último segundo Tigris me pasa mi colgante por abajo con el cristal casi cerrado.
Me agacho para cogerlo, y cuando me doy cuenta ya estoy en la arena, me pongo el colgante y analizo los segundos.
Busco a Renata. Esta a dos bases a mi derecha.
Busco escudos y veo uno a poco más de tres bases, pero hacia mi izquierda.
Pienso en avisar a Renata para que me siga, pero no hay tiempo. Tres. Dos. Uno.


Corro hacia mi derecha para buscar el escudo. Tengo ventaja ya que muchos han tardado en reaccionar, cuando voy a por Renata veo como el chico del 8 va a a por ella para ahogarla. Consigo placarle y pisarle antes de que llegue.

2: Bajo tierra

Tres días después llama Austin, por lo visto el tampoco ha tenido mucha suerte, su padre fue a comprar hace un par de días y no regresa, dice que seguramente los han secuestrado, o llamado urgentemente, o encarcelado; hay otra posibilidad pero no la menciona... Me cuenta que no tienen búnker y que apenas les queda comida; entonces les ofrezco que se vengan al nuestro que hay bastante espacio
-Por mi genial, pero has de recordar que somos cuatro.-me dice
Es verdad, tiene dos hermanos mellizos, Carly y Vico, de tres años.
Decido que de yo estar en su lugar él me dejaría, así que se vienen.
-Vale, pero hazme el favor de coger tu comida, y comprar el máximo que puedas- le digo
-Esta bien, pero seguro que no es una molestia? digo, ya sabes que mi madre esta embarazada y tendrá que dar a luz, y...
-No hay problema, en serio, recuerda que Ari y yo estamos en un curso para médicos y tu en ciencias, creo que lo sabremos llevar...
-Gracias Beaty, eres la mejor.
-Te quiero.
-Te amo.
-Yo más. Bueno cuando puedas te pasas por mi casa yo iré preparando el búnker para cuatro más.
-Muchas gracias,de verdad.
-Deja de darlas... Hasta ahora.
-Adiós princesa.
Cuelga. Decido empezar a re-diseñar el búnker. Bajo un colchón de matrimonio y dos individuales pequeños. También bajo cuatro sillas y abro la mesa, en el salón no bajo nada. Entre el Salón y el dormitorio dejamos las maletas con ropa, y entre la cocina y el salón dejo unas cajas con comida que no necesita estar en la nevera.
Cuando llegan nos acabamos de instalar: en la cama de matrimonio tocando el baño estamos Adriana y yo, en la siguiente Ayden, y en la otra de matrimonio Austin y su madre. En las dos pequeñas duermen, separados, los mellizos, En mis pies Carly, la niña; y en los de Ayden, Vico, el niño.
Nos cuesta acostumbrarnos a ser tantos en un espacio tan reducido, pero es lo más seguro en estos momentos.

Una noche me quedo en el sofá sentada en el sofá, cuando creo que están dormidos todos, pero Adriana viene.
-Vaya días, eh...
-Si...
-Una cosa, tu ya sabes que yo nunca he sido muy amiga de Lila, pero ¿por que no ha venido?
-Seguro que ya tiene su búnker y está a salvo.
-No se.. eso no te lo cuestiono pero no la has llamado ni nada para ver si esta bien o algo, en fin, es tu amiga, ¿O era? cuéntame, ¿Que ha pasado?
Dudo un momento pero decido contárselo, en fin, somos mejores amigas prácticamente desde que nací, y Adriana es de confianza... Aunque es un año mayor es la única amiga que me queda...
-Bueno, fue hace unos días...-para un segundo para recordar todo- yo salí a dar una vuelta a que me de aire, después de lo de mi padre y pase por delante de casa de Lila, donde ensayamos y me quede mirando por la ventana escondida.
» Estaba Austin no le oía pero estaba enfadado con Lila, entonces ella se pega a él, pero Austin ni se lo piensa y se separa rápidamente de ella... pero ella iba detrás de él, entonces Austin abre la puerta y se larga a toda prisa... ella va detrás y le dice: "En serio me vas a dejar por esa mier..."- No hace falta que termine porque Adriana ya me ha entendido -Ella entra, primero dudo pero luego pico la puerta y me abre:
-¿Que planes tienes?
-No te estoy entendiendo nada Beaty, somos amigas y tal pero...
-¿Amigas? ¿Las amigas se intentan quitar los novios y se llaman mier...?
-Ah... lo has visto...
-¿Eso es todo?
-No tiene sentido que te lo niegue, lo acabas de ver...
-Entonces... ¿Tu que intenciones tenias conmigo?¿Nunca fuiste de verdad mi amiga?
-Eres un poco cortita, eh... ¿No te has dado cuenta de que voy contigo desde que que empezaste a relacionarte con Austin? Pues claro, esperaba que me abrieras paso, pero espere demasiado y empezasteis a salir antes de lo que creía...
-Eres lo peor...
-En fin.. me tengo que ir me llama mi padre"
Ese "padre" lo recalcó, no se como pero se entero y lo mejor que se le ocurrió fue restregármelo, y me dio un golpe directo al corazón... - me paro un segundo, me giro a confirmar que todos duermen Luego me fui corriendo y me senté bajo un árbol a llorar, entonces Austin me encontró y me pregunto que me pasaba, le explique lo de mi padre y nada más"

-Deberías haber dicho... que lo habías visto todo- me dice Adri
-Lo veo innecesario, él en ningún momento hizo nada malo... y demostró que me quería no lo veía conveniente...- respondo y bajo la mirada...
-Aún así tengo derecho a que me lo digas, así podría pedirte unos besos de premio...- dice Austin
-Eres un actor increíble, pensé que dormías...-digo intentando cambiar de tema
-No te me vayas por la ramas hermosa, que te conozco...
Entonces Adriana bosteza, un poco falso a mi parecer...
-Bueno os dejo chicos, estoy cansada y escuchar los problemas de Beaty es agotador - se va y de camino a la cama me guiña un ojo, sin que Austin se entere...
-Últimamente no hemos tenido intimidad alguna...
-Creo que aun no la tenemos...
-Me da igual, me conformaré.
Me intenta besar, pero lo esquivo y me voy hacia la cocina
-¿Quieres algo?- Le pregunto, y veo que aún tiene los ojos cerrados y los labios en morritos. Me río, y me giro para evitar reír más
-En realidad si...-Noto que se acerca, mucho, intento volver a esquivarlo pero... ya me ha agarrado y levantado al aire - ¡Quiero todos los besos de premio que me merezco!
Entonces empiezo a dar pataditas en el aire, haciendo que rebobine y caiga en el sofá y yo encima de él. Primero nos reímos, y luego me da un toquecito en la espalda, y él consigue lo que planeaba, estoy pegada completamente nos besamos hasta... en realidad no lo se, sé que durante mucho, pero nos despierta Adri y estamos prácticamente como lo recuerdo.
-Tortolitos arriba, que no es adecuado que los demás os encuentren así cuando despierten.- remarca ese adecuado ya que yo siempre digo "no es adecuado"...
Adriana se va ha preparar el desayuno y decido darle un pequeño y corto beso a Austin y así despertarlo, pero cuando junto los labios, él rápidamente saca sus manos y me agarra con fuerza, haciendo que el beso dure más de lo previsto...
-Ya me he cansado de que te hagas el dormido - Digo, se ríe, entonces la tele se enciende. En la tele aparece un presentador, bueno, no es exactamente un presentador, es como un agente, nos informa de que cuanto más bajo tierra estemos, nuestra seguridad sera mucho mejor. "Cuanto más bajo tierra..." no ha dicho "en el búnker" cosa que las demás personas dan por echo.
Aunque la gente normal entienda como "búnker", yo, hija de un agente de la paz, entiendo "bajo tierra" como bajo tierra, literalmente. Empiezo a recoger todo a toda prisa.
Entonces Adriana y Austin se me quedan mirando:
-¿Qué? Ya habéis oído, debemos estar lo más bajo tierra posible...
Entonces me miran raro, como extrañados.
-Ya estamos bajo tierra -Dice Adri
-En el búnker - añade Austin
-Eso es verdad... pero... no estamos lo más bajo tierra- como noto que me siguen mirando con cara de extrañados se lo explico mejor - los agentes, la mayoría de los agentes, a parte del búnker tienen un espacio reducido, bajo tierra, es pequeño, pero más seguro... ¿Lo entendeis?
-Sí. - dice Adriana - pero como de peque...- en ese momento una exclamación nos inerrumpe
La madre de Austin
-¿Se encuentra bien?- le pregunta Adriana
- Creo que va a salir... - responde
"Mierda" pienso, pero me lo guardo, esta claro que tenemos prisa, y una embarazada a punto parir no es que ayude, pero claro que mis comentarios negativos solo empeorarían las cosas...
Ya me voy haciendo la idea de como serán las cosas estos días: "Decisiones seguras, correctas y rápidas" no hay otra alternativa si quiero sacarlos adelante a todos.
A los dos minutos ya los tengo en fila a todos de pie (menos a la madre de Austin) para repartir municiones. Carly lleva ropas, Vico mantas gruesas, Adriana lleva la comida, Austin agua (creo que demasiada, pero insiste en llevar tanta) yo llevo todo lo necesario para el parto y algunas cuantas cosas más como linternas, rádio... No quiero cargar a la madre de Austin, básicamente por su estado, pero insiste tanto que al final Austin me dice que le de cualquier cosa, le doy la caja de linternas, primero no se la ve convencida, pero al final supongo que entiende la situación y vamos al túnel que nos conducirá en un espacio un más reducido que el búnker, mucho más pequeño.
Durante el camino oigo unos ruidos que seguro que la madre de Austin, la entiendo pero estamos tan cerca del lugar... a un minuto, dos como mucho.
Al fin llegamos y nada más llegar coloco todas las mantas de forma que queden arrugas, la verdad son muchas, y es mucho mejor que este suelo frío, claro que no es igual que un colchón pero por unos días no nos moriremos...
Lo único que recuerdo es tumbar a la madre de Austin y ir manos a la obra, la verdad no ha sido un parto complicado, o tal vez si, la verdad, no lo recuerdo, creo que tanta sangre,tan pocaa luz, y un esapcio reducidi me ha mareado un poco, lo único que me apetece es echar una cabezada, y no se si lo hago consciente o me desmayo, todo lo que paso después de echar las mantas... no lo sé, no lo recuerdo casi...
Cuando me despierto, todos duermen, excepto Austin que esta sentado con la radio, apagada, en la mano. Se le ve triste... Me acerco y le pregunto:
-¿Que te pasa?
-No se que hacer, en esta radio es posible que anuncien los fallecimientos de los ciudadanos del capitolio, y, quiero saber si mi padre esta bien, pero si suena su nombre, creo que no...
-No hace falta si aun no estas preparado...
-Quiero hacerlo, necesito hacerlo.
Encendemos la radio y esperamos una hora aproximadamente hasta que empiezan a anunciar los fallecimientos, pero antes nos anuncian algo que me interesa bastante. Nos informan: Mañana por la mañana podremos ir por el centro donde nos asignarían un lugar más apropiado para pasar estos días, me levanto casi de un salto para empezar a preparo todo, pero entonces Austin susurra una frase casi inaudible:
-No te alejes de mi, te necesito, y mucho....
-Nunca jamás, lo juro...
Y es que de la emoción se me había olvidado que estábamos escuchando ... Esperamos, y seguimos escuchando nombres, uno a uno... Así sucesivamente...
Me imagino lo que deben estar pasando esas familias, y sin querer recuerdo cuando hace unas semanas anunciaron la muerte de mi padre, y dijeron que las causas eran confidenciales. Entonces noto como se me sube la rabia. Siguen pasando nombres y me imagino a las mujeres y maridos de los fallecidos, y espero que sean más fuertes y no dejen a sus hijos solos en plena revelión.
Los nomebres pasan hasta que el locutor dice "y eso es todo lo que podemos informar".
Al día siguiente y el otro, no sé, a lo largo de un tiempo no noto que pase mi vida parecía un sueño hasta que... Explosiones, sangre, heridos, mi hermano... Todo pasa tan rápido, la única imagen que tengo en mente es Austin con mi hermano desangrandose y todos corriendo de nuevo a los túneles. Volviendo al búnker.
La madre de Austin curando a mi hermano. Al fin salen del baño del búnker, mi hermano, con los ojos cerrados, tieso y frío. Me quedo en shock, Ariadna me coge del hombro y me dice:
-Eh, que esta bien, lo hemos tenido que dormir muy bien para recuperarlo, ha perdido el pie izquierdo y el dedo pequeño de la mano izquierda. Y entonces mi corazón vuelve a funcionar.
A lo largo de unos días empiezan a mencionar los fallecidos del bombardeo de los paracaídas, entonces algo me sorprende "También falleció Ayden, se busca a la hermana Beaty, para proporcionales comida y otros objetos necesarios."
-Mañana mismo voy a cambiar eso. - digo.
-No seas tonta, - dice mi amiga - te dan comida.
- Yo no quiero estar muerto - La voz de Ayden suena muy débil.
- Tienes razón. - rectifica.
La noticias siguen:
"Y sí, los rumores eran ciertos, se organizarán los 76s juegos, pero esta vez con chicos y chicas del capitolio, las mismas normas, pero esta vez vuestro nombre aparecerá x veces dependiendo del puesto que ocupan o ocupaban vuestros padres."
Hay un silencio muy largo.
- Pensándolo mejor, prefiero que me crean muerto.
-Sí. - le digo a Ayden
Al día siguiente nadie dice nada más, y ya sabemos quienes tendrán más papeletas en esas urnas, y esos somos Austin y yo.
A la otra mañana voy a por la comida, que nos hace falta y que me darán ya que mi hermano "esta muerto".
En eso que me encuentro con Edie Salamandra, le he odiado siempre pero estamos en otras circunstancias.
- Oye - le digo- en los juegos yo me presento por tu hermana y tú te presentas por Austin.
Me sorprende haberlo dicho, no me había parado a pensarlo, pero el plan es perfecto, él y su hermana también tienen muchas papeletas.
-Trato hecho.
Pasa la semana, no les explico mi táctica, porque se que Austin no me dejaría.

Llega el día y a Adriana ni le nombran para que se ponga en las filas, me alegro un poco.

1: Problemas en la arena y en casa

Y otra vez, todo el capitolio enloquecido, ¿y por qué? Porque empiezan los juegos, y este año peor, el vasallaje de los veinticinco ... Odio esta época ...
Y a los juegos: creo que son un tontos, por no decir estúpidos ... Mueren 23 personas, se salva uno, a éste, lo aman. ¿Para qué? Para que lleguen los septuagésimo quintos juegos y matan a 23 de estos vencedores.
No quiero quedarme en casa viendo los juegos, así que quedo con mis amigas, Adriana y Lila, para terminar de montar la coreografía. A ellas tampoco les gustan los juegos, no lo dicen, pero tampoco hablan de ellos ...
Practicamos la coreo durante horas y cuando miro a la ventana, ahí está, sentado en una silla, mirándonos, viéndonos bailar, ¿Cuanto llevara ahí? Entonces lo noto, estoy roja, y muerta de la vergüenza.
Por fin salgo. Le saludo. Me da uno de esos enormes abrazos, que sabe que me encantan.
-Hola ...-digo aún sonrojada .
-Hola princesa, sabias ... nunca te había visto bailar ... - entonces me sonrojo aún más, y no se si se porque si que me ha visto bailar, o porque me ha llamado "princesa".
-Lo haces genial, lo sabias, no? - Otro comentario, ni me imagino lo muy colorada que debo de estar en este momento.
-Para ya ...-le digo- ves que me sonrojo y sigues ...
-Lo siento ... - me acaricia deslizando sus dedos desde la sien, bajando por mi mejilla, hasta mis labios. -Te quiero -me dice con un tono adorable e irresistible.
-Ves ... lo has vuel...- me corta con un largo beso.
Al segundo oigo unos estornudos bastante forzados, Adriana y Lila, entonces me giro y las veo, cruzadas de brazos, esperando, esperándome, esperando a que deje de besar a Austin. Y otra vez me sonrojo.
Al fin me despido de Austin y me voy de vuelta a casa con mis amigas.
Una vez en casa me siento en el sofá, mi hermano pequeño está mirando los juegos del hambre, a diferencia de mí a él le encantan … No quiero ver más así subo a mi cuarto, me preparo un baño y me relajo.
Cuando vuelvo en mí debería ser tarde, porque salgo me pongo el pijama y:
-Beaty! La cena! - Mi madre me llama y bajo a toda prisa porque, sinceramente, estoy hambrienta.
Una vez en la mesa, callo, como, sin hacer caso de la conversación, hasta que una frase de mi hermano me llama la atención:
- [...] Entonces Katniss lanza una flecha y todo hace un enorme ¡BUM!
- ¿Y después qué Ayden? - Pregunto y todos me miran. Es la primera vez en toda la cena que hablo.Y la primera vez que pregunto sobre los juegos.
-No lo sé - dice metiéndose un enorme trozo de carne en la boca - Cortaron la conexión.
Pasamos el resto de la cena en silencio, al final mi padre dice:
-Beaty, ¿Qué tal con Austin?
-Muy bien - respondo algo molesta. No me gusta habla de amor con mis padres, y menos con Ayden delante ...- Gracias por la cena - me levanto recojo mis cosas y las dejo en la cocina.
Estoy a punto de subir a mi cuarto cuando suena el timbre. Abro. Es un agente de la paz.


-Hola ¿Esta tu padre? ¿Puedo pasar? -Dice dando un paso adelante.
- ¿Que esta pasando? - Digo cortandole el paso.
Me arrepiento de haberlo hecho, es una autoridad. Suspira y dice:
-Mira niña, ya sabes los problemas que hemos tenido en la arena, tú padre ayuda a controlarla, y aunque hoy no tenía que trabajar le necesitamos. ¿Me dejas pasar ahora?
Me aparto y dejo que entre. Habla con mi padre. Mi padre se despide y nos avisa de que seguramente no le veremos en algunos días...
No se exactamente porque pero me preocupo... se que ha habido algún levantamiento y que lo que hizo Katniss posiblemente sera el primer paso a la rebelión.
No me equivoco. Hacia semanas que no veía a mi padre, pero nos llamaba. Un día tocan el timbre de la puerta, es un agente, le entrega un sobre a mi madre, y ella se derrumba... no hace falta ver más, subo a toda prisa las escaleras, cierro la puerta de golpe, me tiro en la cama, me tapo la cabeza con la almohada y lloro. Lloro muchísimo, ¿cómo ha podido pasar? Ayer me llamo diciéndome que tenia un regalo para mi, que estaba deseando dármelo, y ahora sé que nunca lo va a poder hacer.
Bajo de nuevo al comedor, mi madre y Ayden están abrazados llorando, me uno a ellos.
Al rato mi madre me dice que la causa de la muerte de nuestro padre es confidencial y que ni a ella se lo han querido decir, eso hace que me ponga furiosa, somos sus hijos y ella su mujer, ¿Cómo que es confidencial?
Nos sentamos en la mesa para cenar, mi hermano aún moquea, mi madre calla y no come, de hecho no hace nada se limita a estar sentada y mirar al vacío.
Acabada la cena subo a mi cuarto y me siento en mi cama y recuerdo todos los momentos que pase junto a mi padre. En el instante que me siento en la cama, la cama de agua, recuerdo porque mi padre me la compro...
» Estábamos de vacaciones, en la playa, mi madre estaba en la arena vigilando y preocupada por si nos ahogamos, yo chapoteaba en el mar mientras mi hermano estaba en la orilla, con miedo a entrar, entonces mi padre se levantó de la toalla y echo a correr, recogiendo a mi hermano por el camino, haciéndolo entrar en el agua. Mi hermano primero lloraba, pero después reía como nunca.
Después de rato en el agua mi padre me enseñó a flotar y relajarme:
-Me gustaría dormir en el mar por las noches- le dije
-Te ahogarías -me dijo
-Igual me gustaría dormir encima del mar, pero no me hace ilusión morir- dije
Esa tarde, cuando me fui a dormir, note que mi cama era diferente, mi padre me vino a dar el beso de las buenas noches cuando me dijo "oye... tu cama esta rara" y empezamos a reír, hasta que mi madre vino a reñirle por no dejarme dormir.

A la mañana siguiente bajo a tomar desayuno, y mi madre sigue sentada igual que ayer en esa silla, creo que no ha dormido, pero sigue sin comer ni hablar, solo mira a la nada..
Mi hermano esta dormido en el sofá con los ojos inflados de seguro porque se paso la noche llorando...
Encuentro un sobre sobre la mesa.
-¿Qué hay le pregunto a mi madre?- no responde- ¿Lo puedo abrir? -sigue sin responder- Bueno, lo abro...- como no me detiene decido abrirlo, dentro veo un reloj con "Ayden" en el la parte interior de la correa, y se lo pongo a mi hermano. También encuentro un anillo, no el de mi padre, ni el de mi madre, nunca lo había visto, no se para quien es, decido abrir un sobre pequeño para elegir de quien es cada regalo... en el sobre pone: "para mi pequeña" a pesar de que este año cumplía 16 años, mi padre me seguía llamando así. Entonces sé que el anillo con una perla es para mi madre, y el interior del sobre es mío.
Le pongo el anillo en la palma de la mano, mi madre mira el anillo, ve la perla, cierra la mano, se levanta y se encierra en la habitación, decido no seguirla, dejarla.
Me pregunto que habrá en el interior de ese sobre, suspiro y lo abro. Primero lo examino, pero no me hace mucha falta, porque rápidamente acuerdo perfectamente de lo que es.
Fue el mismo día que mi padre me regaló la cama de agua. Al salir del agua y vi una especie de piedra azul, pero transparente, tenia forma de estrella. Mi padre decía que era cristal, pero al llevar tanto en agua salada se había "transformado", seguramente por eso tenia forma, no de estrella puntiaguda, sino de estrella de puntas redondeadas, como las estrellas de mar.
La cogí y mi padre hizo un collar con ella. Cuando volví a entrar al agua, la perdí, me puse muy triste. Mi padre me prometió que algún día tendría el collar.
Seguro que estuvo estos años con el cristal en agua, y ahora tengo de nuevo el collar... En cuanto la cadena del collar... es de plata bañada en el color de mi pelo, lila.

Pasan lo días mientras mi madre sigue encerrada en su cuarto y se nos acaban las previsiones, decido entrar en la habitación. No me lo creo, me enfado, no la veía capaz de hacerlo, pero ahí esta, tumbada, con el bote de pastillas en la mano ¿Que ha echo? ¿Como ha sido capaz? Ahora nos ha dejado; en plena rebelión... Estoy muy enfadada, y decepcionada; pero a la vez me siento mal, en fin es, era mi madre.. no quiero ponerme a recordar, he de actuar, rápido.
Le explico a mi hermano que no llora solo calla y luego dice:
-Entonces... Ya no tenemos padres, ¿no?
-Exacto...
Ahora le empiezan a caer lágrimas.
-¿Y que vamos a hacer?
Entonces yo también lloro.
-No lo sé.
Nos abrazamos.
-Lo siento- le digo.
Se aparta y me mira.
-¿Sentirlo? ¿Por que?
-Por todo lo que estas pasando.
-Pero esto no es tu culpa.
-Ni de nadie, Ayden...
-¿Ni de nadie? ¿Me estas diciendo que las pastillas aparecieron mágicamente en la garganta de mamá y ella accidentalmente las tragó?
Me callo.
-¿Eh? Dime, dime si es eso.
-Ayden, es más complicado.
-Ya sé que eres más mayor, yo tengo 13 y tu 16, pero ya no creo en la magia, ¿sabes?
-Ayden...
-Ni Ayden ni nada... Mamá nos ha dejado y ahora nos las tenemos que arreglar rápido antes de que vengan a llevarnos con los demás niños sin padres.
En eso Ayden tiene razón.
Pienso rápido y llamo a un antiguo vecino y le pido que se lleve a mi madre.
Era un gran confidente y por eso sé que no avisara a nadie para que nos vengan a buscar. A más también nos trae un poco de comida que primero rechazo, pero recuerdo que nos estamos quedando sin comida y lo poco segura que es la calle, al final la cojo con mucho agradecimiento.
Unos días después me llaman, y gracias al cielo que es ella, y a lo planeamos todo, se pasara esta tarde por delante de casa y se instalara.
Por la tarde Adriana ya esta aquí. Los padres de Adriana están en el ejército de agentes.
Como los tres estamos muy asustados con toda la revolución nos bajamos al búnker. Es una habitación grande; en una esquina tenemos instalada una pequeña cocina. En la esquina de la derecha de la cocina esta la tele y un mini sofá. A la esquina de la derecha del sofá están las camas, que en realidad son un colchón de matrimonio, dos individuales y un pequeño armario con ropa. En la última esquina esta una cabina que es el baño.

Es una suerte que Adri se haya mudado con nosotros, porque así estamos a salvo y porque trajo su comida a más compró bastante de camino.